Te convertirás en heroína

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Desde Río de Janeiro, Brasil

 

Qué manera de llorar!”, nos confiesa el colega Fernando Taveira, de Infobae. “¿Después de ganar la medalla de oro?”, le preguntamos. “¡No, en todas las competencias, esta piba me emociona!”, lanzó el amigo mientras esperábamos en la zona mixta a la flamante campeona olímpica, la primera mujer argentina en obtener ese logro en la historia, “La Peque” Paula Pareto, después de haberse consagrado en judo 48 kg en el Carioca 2 del Parque Olímpico de Río de Janeiro.
Un mundo de sensaciones y emociones. La del colega de Infobae es solo una expresión. El abrazo que nos dimos entre todos los periodistas argentinos estuvo cargado de sentimiento. Algunos de los cuáles vienen de varias citas olímpicas, con pocos halagos como este; algunos llegamos por primera vez a esta aventura inolvidable del deporte universal.
Los periodistas venimos a trabajar, a reflejar lo que pasa, a contarlo, a interpretarlo, a dejar nuestra mirada. En un acontecimiento tan monumental, tan vasto, tan prolífico como unos Juegos Olímpicos, en el que todos dan cuenta de resultados, medallas, podios, y en el que todo sucede minuto a minuto y simultáneamente, el camino para diferenciarse, cada uno, es el de expresar sensaciones, ofrecer distintos prismas, y no esconder sentimientos. Somos periodistas, pero también amantes del deporte, y de nuestro país. No hay que mezclar, se dice, y es cierto, el deporte no es estrictamente La Patria, pero sí es parte de ella, de sus expresiones, de su cultura. Y Paula Pareto, La Peque, es un ejemplo de lucha y perseverancia, de esfuerzo sumado al conocimiento. Y al haberse convertido ayer aquí en la primera mujer en obtener una medalla dorada para Argentina en toda la historia del olimpismo es un símbolo muy fuerte, y justo en un tiempo en el que algunas de ellas son perseguidas y vapuleadas justamente por sus luchas, en casos de violencia de género no explícita pero sí lacerante. Todo se les hizo más difícil por ser mujeres. Pero no se rindieron. La Peque, como gran ejemplo de vida, llegó al Oro.
Todo en los Juegos Olímpicos es vertiginoso. Y gigante. Pero esta pequeña, la más pequeña de todas, logró detener los relojes de esa carrera incesante de competencias, para que nos pongamos a ver cuatro combates de judo en los que fue toda su vida, todo su esfuerzo, desde la carrera de medicina en La Plata hasta su insistencia olímpica tras la frustración en Londres.
Arrancamos muy temprano, a las 7 de la mañana, para estar 8.50 en la Lagoa y acompañar a Brian Rosso (ver aparte), el marplatense que logró el objetivo de llegar a la regata del single de remos de cuartos de final del martes que viene.
Desde allí a Copacabana, ya con más de 30 grados de temperatura, para seguir el primer partido de las chicas de beach volley, Klug y Gallay, entrenadas por el marplatense Pablo del Coto, quienes cayeron ante la fuerte dupla de España, Fernández y ….dando también dura lucha en el segundo set.
Desde allí corriendo, literalmente, hasta los micros de prensa, para llegar al Parque Olímpico y estar en las definiciones de La Peque. En medio nos cruzamos con colegas que iban al ciclismo, al hockey…Y preparamos la nutrida agenda de los próximos días. Y todavía no terminamos de decodificar las contradicciones de la maravillosa ceremonia de apertura (dormimos dos horas desde aquel final del principio en el Maracaná), en la que para anunciar el comienzo oficial de los Juegos la locutora no pudo mencionar el nombre del presidente “de facto” de Temer, a sabiendas del abucheo que recibiría y que efectivamente se escuchó igual no bien los espectadores comprobaron que se trataba de su voz.
Todo pasa rápidamente, sin tiempo para el análisis, para la reflexión. Ninguna competencia te espera, miles de personas se trasladan por las rampas del Parque Olímpico, todo se sucede como en un caleidoscopio mágico. Hasta que llegamos al estadio Arena Carioca 2 y La Peque nos detiene los corazones.
Ahora funcionan, pero llenos de orgullo. Todos nos sentimos acá campeones olímpicos. Gracias a la pequeña gigante. De convicciones fuertes y de perseverancia sostenida. Y la virtud de una deportista que no tiene vergüenza de admitir que se puede convertir en ejemplo, porque sabe que lo es, al recibirse primero de médica para después transformarse en medalla de oro de los Juegos. Te lo propondrás y lo conseguirás…Se lo propuso contra las adversidades y en medio de una dura carrera universitaria. Esta sí se que se convirtió en heroína. En la gran heroína de toda la historia del deporte argentino.

Autor entrada: Redacción 20-16

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